Pocas villas con deseos de ser ciudad, tuvieron
tantos prenombres hasta llegar al definitivo de Montevideo. Pináculo de
la Tentación, Monte de la Detención, Nuestra Señora de la Candelaria,
Monte de San Pedro, Santo Vidio, Monte Seredo, Monte Vidi, Monte veo,
Montem Video, Monte Vide Eu, Monte Ovidio, Monte VI D. E-O... Tales
fueron, entre el viaje de Amerigo Vespucci (1501) y la fundación por
Bruno Mauricio de Zabala (1726), las diversas denominaciones que la
elevación al oeste de la bahía recibió. Con Zabala nació, en la Navidad
de 1726, San Felipe y Santiago de Montevideo, tardía plaza fuerte
española, militar y amurallada, en la etapa final de aquel imperio donde
"jamás se pone el sol". Ciento cincuenta años después, comenzó a
destruirse la muralla y a construirse la ciudad abierta en que vivimos.
"Una
comunidad es algo así como un espejo hecho pedazos, del cual cada uno de nosotros posee
un reducido fragmento que le permite verse reflejado en el, aunque nadie tiene un trozo lo
bastante grande como para obtener la visión del conjunto" Arquitecto Mariano Arana.